Perashat Vaierá 5779 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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El salvavidas


En la Perashá de esta semana vemos una situación que en principio nos llama mucho la atención. Todos sabemos acerca de Abraham Abinu quien era el paladín de la justicia, el hombre que consideraba a todas las personas, el hombre que nunca dejo a nadie fuera de su casa y ahora,  a primera vista, se viste de malo. Se presenta la situación de que hay un conflicto con su esposa Sarah y decide expulsar de su casa a su propio hijo. ¿Cómo podemos explicar esta situación?

Realmente la posición de Abraham era de dejarlo en su casa a pesar de todo, solo que Sarah insistió en que no podía seguir bajo ese techo y Hashem le ordenó a Abraham escuchar la voz de su esposa y fue ahí que entonces  decidió sacarlo. La discusión que había entre Sarah y Abraham era acerca del peligro que corría Itzjak de ser mal influenciado por su hermano Ishmael. Abraham opinaba que puesto a que es un muchacho santo desde su nacimiento, no le hará daño estar cerca de Ishmael, ya que no aprenderá nada de él. En cambio Sarah sostenía que inclusive alguien santo como lo era Itzjak podía arruinarse estando cerca de alguien con malas costumbres y enseñanzas.

De aquí aprendió Abraham que, a pesar de que una persona debe estar dispuesta a ayudar a todos los que lo necesitan, de todos modos eso es siempre y cuando no ponemos en riesgo la seguridad de nuestra familia.

Una vez contó el Rab Bunim de Peshisja que encontró a dos Iehudim en un bar después del trabajo y debatían acerca de la Perashá de esta semana. Uno le preguntaba al otro que está escrito que Abraham y Abimelej los dos hicieron un pacto. ¿Cómo es posible que se junte Abraham con personas como Abimelej cuando estaba claro que no era una persona recta en su actuar? El otro preguntó también acerca de ese versículo que tampoco se entiende para que la Torá dice que el pacto lo hicieron entre los dos.  Si estamos hablando de dos personas que están haciendo un pacto, cae de maduro que el pacto fue hecho entre los dos. El Rab explicó que una pregunta se responde con la otra. En realidad Abraham no hizo un pacto de amistad con Abimelej. En ninguna cabeza entra que un hombre justo como Abraham tenga amigos como el rey Abimelej que es el opuesto a su carácter. Ese pacto fue solo de respeto y de cese del fuego. Quiere decir que pactaron no dañarse el uno al otro. Esto se demuestra con el detalle donde la Torá nos remarca que el pacto fue hecho entre los dos. Esto significa que también después del pacto no hubo una unión entre ellos, sino que por el contrario siguieron separados como antes, solo que con respeto.

Cuando Abraham hizo tefilá por la ciudad de Sedom el argumento que expresó fue la posibilidad que hayan “dentro“de la ciudad cincuenta hombre justos. Este concepto de “Dentro” se entiende con la posibilidad de que hayan personas que solo estén dentro de ella, pero no influenciados por sus habitantes. El Ramban dice que el solo hecho que haya personas dentro de la ciudad independientemente que sean habitantes de Sedom también podría salvarlos. De ser así: ¿por qué no fue Abraham mismo con cincuenta alumnos suyos a estar ahí y salvar a todos? La respuesta es simple,  a raíz del concepto que estamos desarrollando. Si bien Abraham estaba dispuesto a salvar a su sobrino y a toda la ciudad no iba a poner en riesgo  su alma y el alma de todos sus alumnos  mezclándose  con ellos, ya que eso podría tener un precio muy alto.

Es sabido que cuando se hace un salvataje en el mar, el salvavidas va a intentar ayudar a la persona en peligro siempre y cuando él  mismo no corra peligro de vida. Lo mismo es cuando se trata del alma judía, si por algún motivo corre riesgo, no amerita a cargar  con esa responsabilidad.

El Admur de Vishnitz decía: “Hay que tratar con respeto y amor a todo Iehudí, pero no hay que mezclarse con cualquiera de ellos”.

Una vez el Rab Itzjak Utner Zz”l contó que cuando él era un muchacho su comportamiento no era el mejor. Inclusive estaba en la cuerda floja. Llegado el día de Iom Kipur su maestro,  que  era el Saba de Slavodka,  le pidió a uno de los alumnos que le vaya a preguntar al joven Itzjak su nombre completo para hacer tefilá por él. Cuando se acercaron a preguntarle entendió que era correcto que él mismo se acerque para decirle al Rab la respuesta. Cuando se estaba acercando para decirle el Rab le dijo muy firme que no se atreva a entrar en los dos metros a la redonda de su lugar. Esto por un lado lo ofendió, pero a su vez también lo hizo reflexionar hasta donde había llegado y que se podía decir que había tocado fondo en su comportamiento. De ahí en adelante el empezó a mejorar en sus actos hasta el punto de llegar a ser uno de los líderes espirituales de los Estados Unidos.

Tenemos que tener un cuidado extremo de las amistades y las influencias que reciben nuestros hijos. Muchas veces por querer darles a nuestros hijos una formación académica de gran nivel los exponemos a convivir con personas que le harán un daño en su formación moral que no podrán corregir en toda su vida.

Netanel Moshé Duer, Jeshvan 5779

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