Perashat Shofetim 5778 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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Codo a codo


“integro serás junto a Hashem tu D-s.” (Debarim 18-13)

Rashí explica que este precepto nos indica de  tratar de conducirse constantemente con el creador de forma inocente y esperar su salvación siempre.

La persona que se conduce con integridad frente al creador aparte de cumplir la voluntad del creador, a su vez tiene una garantía que está escrita en el libro de Mishlé (10-9): “Quien se conduce con sencillez junto al creador vive confiado”. Quien vive junto a Hashem en cada paso vive en paz. Esta persona tiene sus deseos sanos en relación a su confianza en Hashem constantemente. Esto se compara con un niño que viaja con su papa acompañándolo en todo lo que hace durante el día. Cualquier cosa que precisa sabe que está su padre a su lado para dárselo.

Es sabido lo que dijo el Jafetz Jaim que la tefilá a Hashem tiene que ser como quien pide algo a quien está a su lado. Hasta las cosas más simples tiene que comentarlas de forma clara, así como si estuviese hablando con alguien muy querido en una charla amistosa, donde le explica su situación difícil. Cada Iehudí tiene que saber que tiene la posibilidad de hablar frente a frente a Hashem y desahogarse de todos sus problemas. Normalmente hacemos nuestra tefilá de forma fija y perdemos la sensibilidad de sentirnos cerca de Hashem solo por completar nuestra obligación.

No en vano los Jajamim solían recluirse para rezar con el fin de sentirse en confianza con Hashem y así  poder comunicarse sin obstáculos y con total libertad frente al creador. El mismo Jafetz Jaim solía esconderse en la platea de las mujeres para rezar durante las noches cuando no había nadie en el bet hakeneset  y así poder conversar con Hashem más íntimamente.

El libro “Emuná Shelemá” cuenta una historia que ocurrió en Israel hace ya unos cuantos años atrás. El Rab Greineman Zz”l cuenta que en la ciudad de Bene Berak se había organizado una venta de Arbaat Haminim para estudiantes de Torá ya que para esas épocas era muy difícil conseguir esta mitzvá a precios razonables. No había la cantidad que existe en nuestros días. La calidad de las cuatro especies no era la mejor, pero de todos modos eran todos kasher para poder cumplir la mitzvá sin dudas.

Había un grupo de Jajamim ahí con el fin de revisar dudas especificas en lo que respecta a estos productos, pero se rogaba que solo se consulten dudas muy puntuales, ya que venían cientos de personas a consultar y era imposible responder a todas las preguntas.

Una tarde se acerca  un hombre que su apariencia lo delataba que se trataba de alguien que venía de Rusia, tanto por su imagen como por  su acento. Este hombre se dirigió al Rab y disculpándose en primer lugar explicó que es consciente que solo se responden preguntas especificas, pero en su caso es una persona que conoció el judaísmo de muy grande y tiene muy pocos conocimientos de judaísmo y por lo tanto pide una excepción sobre la elección de las cuatro especies elegidas para él y sus hijos. El Rab acepto ayudarlo y se dispuso a revisar los juegos que tenía en su mano para ver si lo que había elegido estaban en buen estado o no.

Cuando el Rab toma con su mano el primer etrog se da cuenta que era más que precioso. No tenía ninguna marca, tenía una forma y color como los etrogim más caros de Israel. Esto le pareció una mera casualidad, pero a medida que fue revisando los otros veía que uno era más lindo que el otro.  Esto llamó mucho la atención del Rab. Entonces decidió comenzar a revisar los lulabim y la situación se repitió de la misma forma. El Rab estaba tan sorprendido que fue a consultar a los demás Rabanim para mostrarles el suceso. Todos los que estaban allí no podían comprender como un hombre simple como él pudo descubrir entre los ejemplares no tan buenos, productos tan excelentes.

El hombre dijo que él antes de venir a buscar las cuatro especies rezó a Hashem así como lo hace siempre antes de cada cosa para que lo ayude y agregó: yo pido a D-s cada vez que voy a hacer algo y le rezo desde lo más profundo de mi ser: “D-s del universo, tu sabes que yo te amo, también sabes lo que yo tuve que pasar en Rusia, nadie me permitió conocerte y respetarte. Nunca pude estudiar tu torá y tus leyes. También sabes que si me lo hubiesen permitido me hubiese apegado desde el principio. Llegué a la tierra de Israel y trato de a poco aprender todo lo que tengo que cumplir de la mejor manera. Yo no conozco las leyes de las cuatro especies y por lo tanto no se elegir. Solamente te pido busca tu para mi buenos Arbahat Haminim para hacer la mitzvá como corresponde”.

Si todos nos conduciésemos de esta manera tendríamos que estar seguros que lograríamos todos nuestros objetivos a la perfección ya que Hashem está a nuestro lado para todo lo que precisamos.

“Todo el que depende su confianza en Hashem, Hashem es su ayuda”. Preguntan los Jajamim: ¿Por qué dice que quien depende su confianza? ¿No es más fácil decir: todo el que confía?

La respuesta es que quien depende significa que está colgado y no se apoya sobre nada, solo en Hashem. Esta es la actitud de la verdadera confianza en D-s depender solo en Él.

Netanel Moshé Duer, Elul 5778

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