Perashat Sheminí 5779 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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La ciudad del futuro


Está escrito que el día más grande y elevado desde la creación del universo fue cuando se inauguró el Mishkan. Desde el día que Hashem creó el mundo no hubo un día tan importante y feliz como este. Dice el talmud en el tratado de Meguilá (10b) que hay una comparación entre lo que está escrito en la creación del universo donde dice: “Y fue la tarde y fue el día, primer día”.  Relacionado con lo que está escrito en la perashá de esta semana que dice: Y fue en el octavo día”.

La pregunta que hacen los Jajamim es que como ya sabemos ese día que era tan alegre para el pueblo de Israel, terminó en tragedia, ya que en el mismo evento murieron dos de los hijos de Aarón Ha cohen. ¿Acaso no había otro día para que mueran estas dos personas? Los Jajamim explican que eran equivalentes a la talla de Moshé Y Aarón. ¿Por qué entonces murieron justamente ese día?

El Maguid de Dubna da una explicación sobre esto con un ejemplo, como de costumbre. En un reino había un rey que era muy bueno. Un día se le ocurrió hacer la cuidad más bella y perfecta del mundo. Se encargó de que no falte ningún lujo. Toda la construcción era excelente. No faltaba nada, entre servicios, paseos, comodidades, etc. Así como quería que su ciudad sea perfecta, se le ocurrió que también en el punto de la salud debía ser la mejor. Es por eso que decidió traer al mejor de los médicos para que en ella no haya muertos ni enfermos. Recorrió el mundo entero buscando el mejor profesional y descubrió que el erudito más grande del mundo vivía en un sitió muy lejano, pero no había nadie que sepa más que él en el sector de la salud. Así fue que lo contrató y le duplicó el sueldo que recibía hasta ese momento. El médico vino hasta la nueva ciudad y se instaló allí con su familia para dedicarse a la salud de primera línea, la mejor de todo el mundo.  Todo era felicidad, ya que era lo único que le faltaba a la ciudad más vip del mundo. En la presentación del médico frente a los habitantes de la ciudad, justamente en ese preciso instante un ministro del rey se descompone y cae al suelo desmayado. Rápidamente llaman al profesor a hacerse cargo y demostrar sus aptitudes. El Médico atiende al paciente en el lugar, pero para la sorpresa de todos los presentes el ministro es el primer fallecido en la ciudad del futuro. La gente quedó perpleja de lo que acababa de suceder. Todos estaban seguros que nunca pasaría una cosa como esta y menos en la misma inauguración.  Los ojos del rey se clavaron en la figura del erudito de la salud, a quien no se lo veía muy apesadumbrado del acontecimiento, sino que por el contrario se lo veía relajado y hasta satisfecho de lo ocurrido. El rey inmediatamente le pidió que le dé una explicación ante semejante desenlace. El médico muy tranquilo le dijo al rey que, si bien no se alegra de la muerte de nadie, de todos modos este suceso aclara un poco el panorama. Cuando llegó  a la ciudad vio escrito en la tapa de los diarios que había llegado a la ciudad el doctor que ninguna enfermedad puede contra él. Otros lo caratularon con el título del “anti-ángel de la muerte” y otros títulos similares. Esto pone en riesgo a todos los habitantes, ya que en la creencia de la inmortalidad nadie se cuidaría de la salud en absoluto, permitiéndose todo tipo de excesos. Cuando la gente no le hace caso a la salud, no hay remedio que lo cure. Si esto no ocurriría todos, inclusive el mismo rey estaría en peligro. Este suceso pone en conocimiento que por más que sea el mejor profesional del mundo a cargo de la salud, no hay garantías de salvarse para siempre. De ahora en adelante por más que sepan que hay un gran médico en la ciudad, de todos modos sabrán que no tienen asegurada la vida y así serán más cuidadosos de cómo se comportan con sí mismos.

La moraleja es clara. Muchos de los Iehudim podrían llegar a pensar que ahora que se construyó el Mishkan y pueden corregir los pecados se transformaron en inmunes y de ser así no se cuidarían de cometer pecados, puesto a que la solución está a la vuelta de la esquina. Para ello justamente en ese mismo día dejó en claro frente a todos que nadie tiene asegurada la vida por más que ya haya sido construido el Mishkan. Esto nos hace pensar en cómo debemos comportarnos en relación a el trato tanto de cuerpo como de alma. Debemos ser muy cuidadosos de nosotros mismos para no lastimar nuestro organismo, tanto espiritual como material.

Netanel Moshé Duer, Adar 2 5779

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