Perashat Jukat 5778 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

159

El buen paciente

La Torá nos enseña en la Perashá de esta semana acerca de la Mitzvá de la Pará Adumá. Este precepto es considerado Jok (decreto), ya que no es lógico. Esto se debe a la circunstancia que el mismo polvo que purificaba a algunos a su vez impurificaba a otros. Lo que llama la atención es porque la Torá cuando se refirió a esto lo llamó como “El decreto de la Torá”, en lugar de decir que este es el decreto de la vaca. Sobre esto fueron dichas muchas explicaciones pero una de ellas es que la Torá de alguna manera también tiene una característica parecida, ya que el Talmud en el tratado de Iomá dice que la Torá es como un remedio, a algunos, los cura y a otros los daña.  Quiere decir que depende como se contacta con la Torá, esto definirá como será la actitud de quien se siente a estudiar. En todos los ámbitos se puede utilizar bien  las cosas o hacerlo de mala manera. La Torá puede impurificar a los puros o purificar a los impuros. Todo depende de nosotros.

En la Perashá de Azinu la Torá es comparada con las lluvias. Dice sobre esto el Gaón de Vilna: las lluvias están para regar la tierra y hacer crecer las semillas. Está claro que lo que crecerá será lo que pongamos dentro de ella. Si plantamos trigo, saldrá trigo. Si plantamos paltas, saldrá un árbol de paltas. Pero si en cambio plantamos picantes, eso  mismo crecerá. En el caso que no plantemos nada, no crecerá nada, solo yuyos y malezas.

La Torá tiene la misma condición, crecerá de ella lo que plantemos dentro de nuestros corazones. Si tenemos el corazón sucio y nuestras intenciones son torcidas no saldrán muchas cosas buenas de allí. La persona que tiene en su interior bondad, amor y temor al Todopoderoso la Torá lo va a hacer florecer hasta que eso que esconde en su interior salga a la luz y todos puedan beneficiarse de esto, en cambio, si una persona tiene malas cualidades con la Torá solo se van a destacar esas cualidades, salvo que se proponga cambiar su forma de ser.

El versículo dice en Oshea: “Por qué rectos son los caminos de Hashem, los justos caminan en él, y los malvados tropiezan con él”.

Es por eso que las mismas condiciones y aparentes contradicciones que hay en la Pará Adumá también existen en la Torá. Es por eso que dice: “Este es el decreto de la Torá”.

El Rab Jidá dice que la Pará Adumá es comparada a las cosas materiales. Todo quien se dedica a las cosas materiales, se impurifica. Es por eso que comprendemos lo que está escrito que quien tiene contacto con la vaca roja se impurifica. En cambio quien tiene contacto con las cenizas de la vaca se purifica,  ya que quien quema lo material anula ese mismo material.

Cuentan que en una oportunidad le trajeron un objeto al Rab Diskin Zz”l y ya desde el momento que lo vio, solo con verlo fue suficiente para saber si este objeto no tenia hecha la tebilá. Sobre esto explicó el Jazón Ish que no se trata de profecía, sino que una persona que realmente es santo puede percibir todo en sus manos o su cuerpo.

Netanel Moshé Duer, Tamuz 5778

Para consultas comunicarse al 4611-3376, o por correo electrónico natyduer@hotmail.com