Perashat Bejukotai 5779 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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Tienes mal aliento


“Y les daré sus lluvias en su momento”. (Vaikrá 26-4)

El Jatam Sofer trae en su libro de Derashot una explicación muy interesante que cabe recordarla en relación a las lluvias y cuando estas cesan.

Es sabido, como trae el Talmud en el tratado de Taanit, que las nubes se forman en función del vapor que sube de los mares y de todo el calor que se eleva y forman en el cielo nubes que luego se trasladan y riegan la tierra donde estas sean dirigidas por el viento. Si vamos a pensar veremos que Hashem creó el modo de riego más inteligente que existe hasta el día de hoy y que va a existir siempre.  Con el calor evapora agua de los ríos y de los océanos, se purifican, ya que aunque sean aguas de mar, las cuales son saladas en las nubes y con la evaporización se purifican se condensan en el cielo en contacto con el aire frio y se forman nubes. Luego son trasladadas hacia los sitos que lo necesitan por el viento y así el mundo se riega en todas partes sin la necesidad de tener un rio a su lado. No solo, dice el Jatam Sofer el calor y la evaporación de los mares y de los ríos suben hacia las nubes, también el aliento de las personas cuando hablan hacen la misma reacción, transformando ese aliento en vapor y de esa manera se transforma en nubes, cuestión por la cual las lluvias tienen un poco de nuestro ser.

De ser así si las personas cuando hablan sacan de sus bocas palabras feas y dañinas con el aliento de sus bocas van a contaminar el aire con sus dichos de Lashón Hará y otras conversaciones prohibidas. Las nubes se van a formar a base de estas palabras y por lo tanto cuando llueva caerá esa lluvia mezclada con la impureza de las malas palabras y con esa agua se regará la tierra. ¿Qué creen que puede llegar a crecer con el agua contaminada? Todos los frutos que crezcan con  agua contaminada va a ser ingerido por la humanidad y la impureza estará dentro del alma de cada uno de nosotros como así también los frutos contaminados para el organismo. Si vamos a regirnos por el orden de la influencia las palabras que seguiremos diciendo de ahora en adelante, después   de haber sido infectados por el agua insana. Esto va a generar un efecto dominó que con el tiempo va a empeorar cada día más, hasta el punto que este todo el mundo corrupto y arruinado.

Para que esto no ocurra, Hashem desde su origen de benefactor a todo el mundo frena las lluvias y no cae mala lluvia sobre el mundo y así no crecen malos frutos infectando a las personas con malas influencias. Esto se prolonga hasta que la gente comprende el error y lo corrige, haciendo un cambio radical y comenzando a generar un ambiente más sano y dando un vuelco positivo purificando el aire y logrando el resultado adverso.

De esta manera sucede también, dice el Jatam Sofer con la tefilá del Cohen Gadol el día de Iom Kipur, ya que debido a que es el día más santo del año, las palabras que puede generar esa Tefilá es un huracán de buena influencia para el aire y de esa manera se purifica el mundo entero.

La gente no es consciente de lo que uno puede generar tanto para bien como para el otro lado con lo que uno saca de la boca. Hay que ser muy cuidadoso, ya que aun que no lo veamos nuestras palabras influencian mucho.

Sobre esto dice el Rab “Ben Ish Jai” sobre el versículo que dice: “Crea los montes, e hizo el viento; mientras que también le dice a cada persona su conversación.” ¿Para qué hacen falta las montañas? Explican los Jajamim que para frenar a los vientos. Y agrega el Rab, y si vas a preguntar para que hace falta el viento, la respuesta es para hacerle saber a la persona la fuerza de una palabra. Así como el viento puede destruir hasta una casa o arrancar un árbol, también una palabra puede hacer lo mismo o peor.

Netanel Moshé Duer, Y-ar 5779

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