Perashat Balak 5778 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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Edición Nro. 400
El panqueque

Cuentan acerca de dos amigos, John y Gregory, que una vez compraron un boleto de lotería cada uno y se prometieron que cualquiera de ellos que gane el premio mayor se repartirían la ganancia entre los dos. Cada uno de ellos guardaba su boleto en su casa. Una mañana despierta John y ve en el diario que el numero ganador de la lotería había sido el de su amigo, o sea que el también era ganador de la mitad de ese premio. Solo que se le despertó un miedo muy grande. Como puede demostrar que había un trato así si ellos solamente habían arreglado de palabra. Es muy posible que Gregory no quiera reconocer que se había comprometido a dividirlo entre los dos.

Inmediatamente fue a la casa de su amigo y le dijo que él (John) había salido como ganador del premio mayor de la lotería y que se acaba de transformar en un hombre rico. Gregory impactado por el mensaje empezó a reclamar que había un trato entre ellos y que debía respetarlo. Pero John seguía insistiendo que no le daría nada a su compañero.  Gregory se despertó muy confundido, no podía creer que su compañero lo dejara afuera de lo que era un pacto claro. Debía hacer algo urgente porque si no se quedaría sin ningún premio. Lo llamó rápidamente y le dijo que el solamente acepta ese trato si un Rab por medio de un Din Torá así lo dictamina. John luego de discutir un poco acepto el reto y se presentaron frente a un tribunal Rabínico para debatir sobre este litigio. Gregory preparó todo tipo de demostraciones por la cuales la ley sería que debía repartirse el premio y todas esas fueron presentadas delante del Jajam. Luego de que él hubo argumentado todas sus excusas le tocó el turno a John y ahí llego la sorpresa. John dijo que en realidad su número no fue el ganador sino el de su compañero Gregory y por lo tanto ya está claro que se deben repartir entre los dos. En ese momento Gregory se dio cuenta que lo hicieron pisar el palito pero inmediatamente comenzó a reclamar al revés.  Parecía mentira pero quien opinaba de una manera cuando la conveniencia decía lo diferente Pero ya era tarde por que John había programado todo para que nadie le quite nada.

Si vamos a prestar atención a esta historia aparentemente veremos  que este hombre pasó de opinar una cosa, cuando le convenía, a decir todo lo contrario. Cambió como un panqueque, pero si  vamos a fijarnos bien todos nosotros somos así, cuando los números nos favorecen para un lado somos parciales de unos y cuando los números dan para el otro nos cambiamos de camiseta y comenzamos a gritar a favor de otro. Los intereses de las personas forman ideales, sin darse cuenta que estos pensamientos están distorsionados por la posición en la cual estamos ubicados.

Dicen los Jajamim que hay tres cualidades que representan a los alumnos de Abraham Abinu y las tres opuestas representan a los alumnos de Bilham. Una de ellas es tener “Buen ojo”. Tener buen ojo significa amor gratuito de las demás personas. No esperan el fracaso ajeno, sino alegrarse con el éxito de los demás. Normalmente  vemos el éxito ajeno como un fracaso nuestro. Constantemente nos ponemos en un punto de comparación de quien es más alto o más feliz, es por eso que cuando a otro le va bien nos vemos mas petisos, en cambio, cuando otro cae lo vemos desde arriba. El concepto que hay que saber es que no tiene ninguna relación de lo que le pase a los demás con nuestro progreso.

Una vez se encontraron la codicia y la envidia delante del rey y el rey les quería hacer un regalo, entonces el rey para provocarlos un poco les propuso que cada uno de ellos pida algo y se lo dará, pero a su vez al otro le dará el doble. La codicia no pediría nada en primer lugar, ya que si haría así su compañero llevaría el doble y se quedaría con menos. Lo mismo pasó con la envidia que no aceptaría que alguien tenga más que él. La situación se iba dilatando cada vez más y la envidia al ver que el otro no hacía nada, pidió frente al rey que le quitaran un ojo, logrando así que su compañero sufra lo mismo pero en los dos ojos. Ese es el resultado de quien esta más preocupado por la caída ajena que por su propio progreso.

Netanel Moshé Duer, Tamuz 5778

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