Perashá Vaieshev 5780 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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New generation



Ya desde el comienzo  la Perashá se pone agitada. Basta el primer versículo para relatar que Iaacob luego de tener problemas con su suegro, su hija y su hermano quiere tener un poco de paz. Es por eso que el comienzo de esta semana nos descubre esta intención. Pero, como ya sabemos, en el mismo momento que lo intenta salta el problema de Yosef y su venta por medio de sus hermanos.

¿Es posible que nuestro patriarca Iaacob realmente quisiera tener un poco de vacaciones? Seamos conscientes que estamos refiriéndonos a uno de los tres pilares de todo el pueblo de Israel.

Rashí explica con un ejemplo en el cual había un hombre que tenía una carga de lino gigante y tenía que cruzar la puerta donde por la carga sería imposible pasar. Un carbonero se preguntaba acerca de cómo hará para poder hacer que los camellos logren el objetivo. Había presente un hombre inteligente que le respondió: con una chispa de su fuelle quemará toda la carga y los camellos pasaran fácilmente.

Así también Iaacob vió todos los príncipes que vinieron  junto a su hermano Esav y que están nombrados en el final de la perashá de la semana pasada y se preocupó en pensar si sería posible que él los pueda conquistar a todos. La respuesta para esto es que su hijo Yosef sería quien tiene la fortaleza de lograrlo.

Explican los jajamim que esta fuerza es justamente de Yosef puesto a que es él quien tiene condiciones similares a la de Esav, ya que del mismo modo que Esav respetó a su padre todo el tiempo del mismo modo lo hacia Yosef. Es por eso que Iaacob tranquilizó su espíritu y quiso estar en paz confiando en sus condiciones de progenitor.

Todo eso estaba bien si no fuera que Iaacob no estuvo con su padre durante veintidós años. Eso no le salió barato a Iaacob, ya que desde el cielo le cobraron todo ese tiempo que no estuvo al lado de su padre y por ende su hijo Yosef sería quitado de su casa y de su padre durante ese mismo tiempo. Lo más grave de todo eso no es la compañía que le faltaba de tener a su lado a quien uno quiere, sino que a su hijo le faltaría de esta Mitzvá de asistir a su padre veintidós años. De ser así Yosef no tiene mérito suficiente para enfrentar a los descendientes de Esav y conquistar a todos ellos. Esto desembocó a que el problema de la familia de Esav queda sin resolver, en otras palabras sin Tikún.

Hizo falta esperar alrededor de ochocientos años en la época de Esther para que ella, que tuvo la desgracia de haber perdido a sus padres  antes de haber nacido, para poder vencer esa contienda atrasada.

Cualquiera de nosotros nos hubiésemos llenado de compasión por Esther cuando escuchamos que sus padres murieron antes de su nacimiento. Pero como todo está dirigido por el Todopoderoso que sabe un poco más que nosotros tuvo que causar ese destino con tal de preparar una persona que sea capaz de corregir casi mil años de historia y poner las cosas en su lugar.

La única forma de resolver el problema que se generó con Esav era únicamente por medio de alguien que no tenga padres, ya que todos los que lo tenemos o los tuvimos es muy difícil asistirlos y respetarlos así como lo hizo Esav y Yosef en los años que vivió junto a ellos.

De esta manera podemos comprender lo que está escrito en la Hagadá de Pésaj que Lavan quiso arruinar todo y borrar el futuro de Israel de la tierra. Esto se debe a que si Iaacob se casaba directamente con Rajel y volvía a su casa junto a su padre, por más que tuvo que haber trabajo siete años, eso era inevitable y no hubiera sido castigado por eso. Pero el hecho que Lavan lo engañó y Iaacob terminó trabajando otros siete años por su segunda esposa, le fue cobrado todo el tiempo y así quedó sin protección de su hermano Esav y así consiguientemente sin Tikún.

De esta explicación podemos rescatar dos reflexiones muy importantes. En primer lugar la dificultad y la importancia de la Mitzvá de respetar a los padres. Vivimos en una generación y en una sociedad que el respeto quedó como una sugerencia o aun peor, quedó como historia del pasado, cuentos de la prehistoria. Lo que hasta ahora era sentido común pasó a ser retrógrado.

El respeto a nuestros padres, así como a los antepasados y a las personas mayores es una obligación tanto de la Torá como así también una obligación natural y eso es a causa que deriva del ser agradecido con quienes nos dieron la posibilidad de vivir. Una generación que no sabe reconocer quien le hace un favor está en peligro de extinción a corto plazo y eso es ya que se terminaran matando entre ellos mismos. El respeto a los mayores es un valor que no podemos hacer faltar en nuestras vidas. Por lo tanto hay que hacerlo cumplir. Esta equivocado el hijo que no lo aplica como así también el padre que no lo hace respetar, ya que no se trata de ser humilde o progresista. Se trata de educar una generación sana y para ello el respeto es uno de las columnas fundamentales.

El segundo mensaje es que Hashem controla y dirige todos los sucesos y no hay pieza que no tenga su lugar exacto.

Netanel Moshé Duer, Kislev 5780

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