Perashá Vaierá 5780 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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El espejo retrovisor

Uno de los sucesos más destacados del libro de Bereshit es la historia de Sedom y Amorá. Con la particularidad del desenlace en el cual la esposa de Lot quedo hecha una columna de sal. En          ese punto nos vamos a detener. Rashí explica uno de los motivos por el cual le había prohibido girar hacia atrás. Explica que puesto a que ella no se estaba salvando por méritos propios, sino por meritos de su esposo Lot no tenía permiso de ver la caída de los malvados.

El libro “Dibré Shemuel” explica que esa prohibición fue ordenada con el fin de no ver los tropiezos del pasado. Si Lot se focalizaría sobre su pasado es muy posible que caiga en un pozo depresivo, ya que el tuvo el privilegio de estar al lado de Abraham Abinu y renunció a ese aprendizaje por el solo hecho de tener un vida de lujos y placeres, con una buena posición económica. Por esa decisión terminó enredado en el foco de la tormenta siendo parte de una ciudad totalmente corrupta. Hashem con el fin de no hacerle sentir mal de los hechos del pasado. Es por eso que no debía ver hacia atrás. Se puede agregar que el motivo de haberse convertido en una estatua de sal se puede aplicar como aprendizaje para nuestros tiempos, ya que muchas personas cuando miran al pasado se quedan tiesas y no pueden continuar con sus vidas, bloqueándose definitivamente sin poder progresar. Para que eso no pase es preciso mirar hacia adelante y poner toda la fuerza para construir nuestro futuro a pesar de llevar a veces una mochila bastante pesada.

Cada persona debe saber cuánto vale en la vida y principalmente en lo relacionado con lo espiritual la importancia de dar pasos de progreso aunque sean muy chicos. De todos modos son muy considerados por el creador hasta el punto que por un solo acto tímido de una persona puede cambiar todo su porvenir.

Esto se aprende sobre una contradicción aparente que existe en la perashá. Por un lado vemos que cuando Hashem le ordenó  llevar a su hijo a la Hakedá, a pesar de haberle dicho que la orden era sobre su hijo amado, de todos modos Abraham respondió que sus dos hijos eran amados, lo que significa que Ishmael era querido al igual que cualquier padre quiere a sus hijos. Pero por otro lado vemos cuando lo echa de su casa, solo le da pan y agua para el camino, pero no le dio dinero para el viaje como hubiera acostumbrado cualquier padre que despide a su hijo. Esto nos estaría dando la pauta que Abraham no estaba muy orgulloso de su hijo.

Explican el Midrash en Pirké de Rabí Eliezer que el versículo dice: “Luego de estos sucesos…” se refiere a que Ishmael había partido de viaje con el fin de reencontrarse con su padre Abraham. Justamente esa noche Hashem le ordenó a Abraham hacer la Hakedá. Por cuanto que Ishmael había hecho una demostración de acercamiento hacia su padre, por más que fue solo un paso chiquito, fue suficiente para que Abraham se llene de esperanza en el regreso de su hijo y lo ame como el día que había nacido.

Cuenta una familia judía de Austria que tenía una hija muy jovencita    que de un momento a otro comenzó a cambiar el rumbo de su vida. No quería cumplir con los preceptos de la Torá, a pesar de ser una chica de menos de quince años y todo lo relacionado con la educación y formación judía se convirtió para ella en una alergia. Sus padres no sabían qué hacer para hacer que regrese a la senda de nuestros ancestros. Intentaron de todas maneras, consultaron a todo tipo de profesionales, pero la chica no aceptada ni siquiera comenzar una terapia que la ayude a desatar cual era la causa que la había hecho tomar una decisión tan extrema a una edad tan corta. Llegó hasta el punto de levantarles la mano a los padres. Ellos estaban desesperados, seguramente necesita por su comportamiento un tratamiento psicológico.

Después de diez meses de sufrimiento la chica por si misma se acercó a sus padres para pedirles que quisiera comenzar con el tratamiento. Los padres no cabían en su alegría, la besaron, la abrazaron. De un momento a otro se convirtió en una felicidad interminable. Si nos vamos a detener por un momento en pensar que fue lo que ocurrió en esa familia, nos vamos a dar cuenta que esta chica todavía no pidió perdón, no cambio con su opinión del judaísmo, ni nada que se le parezca. Pero por el solo hecho de aceptar recibir un tratamiento, en sus padres ya se veía un horizonte de esperanza y para ellos eso era suficiente para la celebración. Esto es lo que pasó también con Abraham y esto es lo que pasa con el todopoderoso cuando ve a uno de sus hijos haciendo el pasito mas chiquito que sea, se llenan sus ojos de esperanza y a pesar de que hayamos hecho cosas que eran repudiables, de todos modos esto no le cierra la puerta a nadie.

Hay una frase famosa que dice que la causa por la cual “el parabrisas es más grande que el espejo retrovisor es debido a que el camino que dejamos atrás no es tan importante como el que tenemos delante.”  

 

Netanel Moshé Duer, Jeshvan 5780

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