Perashá Toledot 5780 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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La cámara

Rivká llama de forma desesperada a su hijo Iaacob y le ordena ir a interceptar las berajot que Itzjak le quiere dar a Esav, confundido por las mentiras de su hijo malvado, haciéndole creer que se trata de alguien puro y justo. Si esto hubiese ocurrido toda la bendición hubiese sido aprovechado por alguien que sus deseos controlan su vida y de ahora en adelante también controlarán el mundo entero. La orden era de carácter urgente y había que actuar rápido. Iaacob por su lado podría estar tranquilo ya que su madre es quien lo envía y respetando su mandato no tiene de que temer. Pero en el caso de Iaacob no es tan fácil todo, ni tampoco de tomar decisiones tan apresuradas, mas cuando se trata de salir a mentir. El temor al creador que latía dentro de su interior le hacía sospechar que era posible que esté actuando de forma incorrecta. ¿Cómo es posible que yo engañe a mi padre? ¿Acaso no hay otra solución al problema? No estuvo tranquilo hasta que su madre le dio argumentos suficientes para demostrarle que esta era la única solución.

Cada Iehudí tiene que tener activo el termómetro que indica y nos anuncia que nuestro proceder puede pasarse de la raya. Esto los jajamim lo llaman “Irat Shamaim” (Temor al cielo).

Uno de los grandes jajamim que tuvo el pueblo de Israel en la última generación fue Rab Shimshon Pinkus Zz”l. el Rab viajaba muchas veces a Norte América por diferentes causas. En uno de esos viajes le trajo de regalo a una de sus hijas, que para ese entonces estaba soltera, una cámara fotográfica. Realmente estaba muy linda y era para esa época en Israel, el último grito de la moda. La chica estaba muy agradecida por el presente que había recibido.

Rápidamente se corrió la voz en la familia acerca del regalo que la joven había recibido. Uno de los hermanos que ya estaba casado hacia un  tiempo se acercó a su hermana para convencerla que ceda y le de la cámara a él, ya que en ese momento estaba muy necesitado de una y en cambio ella se puede arreglar sin esto. Más aun, le dijo, como vos estas todavía en casa de los papás, si me la vas a dar a mí, él te va a traer otra, pero para nosotros que ya estamos casados se supone que nos tendremos que arreglar solos. La chica en primer lugar de negó a dárselo, pero después de mucha insistencia accedió y de forma muy elevada le entregó la cámara fotográfica que no había siquiera estrenado, argumentando que ella se puede arreglar también sin esto, pero que su hermano seguramente lo necesitará más.

Esa misma noche cuando el padre escuchó lo que había ocurrido, se comunicó directamente con su hijo casado preguntándole si era verdad que él la haya convencido para que le regale el presente que había recibido. El muchacho reconoció el hecho y en ese momento el padre reprochó a su hijo por haber transgredido el precepto de “No codiciaras lo ajeno”. Como es sabido que la persona que insiste a otra a venderle o a regalarle algún objeto que no está a la venta pasa por este pecado. Si vamos a ver así está escrito en el Shuljan Aruj dice: Todo quien codicie el esclavo, la sierva o la casa de su compañero, e insiste hasta que este se lo da, tanto sea pago o regalado transgrede este precepto. El solo hecho de quererlo desde su corazón, ya tiene una connotación prohibida de no desear.

El hijo del Rab se asustó mucho de lo que había sucedido, ya que no tuvo en cuenta este concepto, el cual muchas veces lo cometemos sin darnos cuenta. Nunca había creído estar fuera de la ley hasta que su padre se lo dijo con todo el amor que tenia, pero a su vez con la responsabilidad que eso lleva. Al final de la conversación el padre le pidió que lo antes posible devuelva a su hermana la cámara fotográfica. Inmediatamente el joven regreso el objeto a su hermana y allí terminó la historia. Al cabo de unas semanas se presenta el Rab en casa de su hijo casado y después de una visita breve el Rab le entrega a su hijo un paquete bien envuelto. Cuando fueron abriendo el envoltorio descubrieron que debajo de este había una cámara exactamente igual a la que había recibido su hermana semanas antes. –“Esto es un regalo para ustedes. Si bien les grite la vez anterior por teléfono que debían devolver la cámara fue solo para que no hagan algo prohibido, pero a su vez comprendí que era algo que precisaban, por lo tanto aquí tienen una cámara, pero en este caso Kasher cien por ciento.”

Esto demuestra el temor al cielo que una persona debe tener. Alguno estará pensando que parece algo exagerado, pero les quiero aclarar algo. Todos tenemos miedos y a su vez cada uno valora sus cosas que a su parecer son importantes. Esta quien se puede enojar muchísimo porque le hayan rallado el auto, mientras que para otros eso no es motivo de preocupación. A su vez están quienes respetan con todo su corazón la relación que tienen con el creador, cuando para otro eso no es importante. Todo depende de la escala de valores que tenemos sobre las cosas. Solo hay que fijarse si las cosas que creemos  importantes son realmente lo que creemos o son solo objetos materiales. El miedo es valioso cuando se trata de estar atentos de no descarrilarnos en la vida y arruinar todo un proceso de desarrollo espiritual. Esto es lo que nos transmitió Iaacob abinu y así lo debemos copiar.

Netanel Moshé Duer, Kislev 5780

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