Perasha Tazria 5780 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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Estamos felices

Por supuesto que una de las Mitzvot que uno más se esfuerza y desembolsa  es sin dudas la Mitzvá de Brit Milá. Pero así también tenemos que saber que la Torá en ningún lado nos exige comportarnos de ese modo. Solamente la Torá nos dice que a los ocho días habrá que circuncidar al niño. A pesar de esto cada uno de nosotros hacemos muchos esfuerzos para darle el marco que una mitzvá merece. Es por eso que la Torá nos dice que si una persona hace una mitzvá e inclusive gasta dinero para eso, Hashem promete que quien hace un precepto con amor, El le pondrá alegría, así como está escrito en Yeshaiá.

Cuando venían los habitantes de la ciudad de Bardichov delante del Rabí Itzjak para pedirle que sea el sandak de sus hijos, él ponía una condición obligatoria y esa era que solo iría con la condición de que se haga un banquete en honor a la mitzvá. Eso era aceptado por todos, pero la verdad no le quedaba claro cuál era la causa de esa condición. ¿Acaso el Rab necesita comer algo rico?

En una oportunidad una persona se atrevió a preguntar al maestro cuál era el origen de esa condición.

El Rab le respondió que muchas son las disputas que él tiene con el Satán, el cual busca de todas maneras acusar a Israel, en cambio el argumenta en su defensa que si bien el pueblo de Israel es posible que cometa algún pecado, nadie está orgulloso de eso, por el contrario, la reacción es de tristeza. Pero cuando un Iehudí cumple una mitzvá lo hace con alegría y felicidad de poder llegar a ese momento.

El Satán cuando me escuchó ese argumento me pidió que lo demuestre. El Rab le respondió que una prueba es que nadie después de hacer un pecado hace una fiesta por eso e invita a todos para compartirlo. Pero cuando hay un Brit Milá toda la ciudad se reúne para compartirlo y celebrarlo. Lo mismo cuando hay un sium masejet o cuando cae Shabat o Iom Tov todos lo hacen con toda la alegría.

Entonces se dirige el Rab de Bardichov a su interlocutor y sentenció: “¿acaso no es una demostración excelente para contrarrestar la acusación del Satán?”

Es por eso que me esfuerzo con todas mis herramientas con tal de lograr ese cometido y que todos hagan un banquete como prueba de que estamos orgullosos de lo que estamos haciendo y a su vez ese acto es cien por ciento voluntario. A diferencia de cuando hacemos un pecado, suspiramos sintiéndonos tristes de haber hecho algo del cual no estamos felices de que haya pasado.

La alegría y la felicidad en una Mitzvá es el alma de la misma y por ende debemos ponerle vida a lo que hacemos, en cada situación intentemos activarle la alegría ya que justamente esto es aquello que nos pone en carrera y que demuestra la verdadera voluntad de nuestros actos.

También en los días que estamos viviendo son una prueba y lo que hagamos en ello quedará en la historia, ya que lo que ocurre en estos días quedara en nuestras retinas para siempre y por lo tanto debemos proponernos salir airosos y victoriosos de haber hecho lo correcto y haber aprovechado cada minuto en cosas útiles y con un ánimo que nadie nos pudo arruinar.

Netanel Moshé Duer, Nissan 5780

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