Perashá Tazría 5779 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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Porque te quiero te aporreo


El Midrash dice que la conducta del Todopoderoso para con nosotros no se asemeja a la conducta de un rey de carne y hueso. En el caso de un rey humano si una persona se comporta mal frente a él, trae cadenas, lo ata y lo castiga. En cambio Hashem tiene otro tipo de métodos para corregir a quien se comporta de manera equivocada. El mismo cuerpo de la persona se encarga de reprocharlo. Esto es lo que está escrito en el versículo: “Una persona que tenga en su piel, una mancha o lepra.” (Vaikrá 13-2).

El Rab B. Gold Shlita dice que las palabras del Midrash necesitan una explicación. ¿Qué es más liviano? ¿Acaso no es más liviano una paliza por medio de unas cadenas y unos golpes por un momento que tener que sufrir durante días los dolores de la lepra? ¿Qué quiere decir el Midrash?

El Rambam dice en Halajot Negaim (12-5) que el modo de reproche y enseñanza que tiene Hashem para con la persona es por medio de cosas sobrenaturales y no con enfermedades comunes, de ningún modo, ya que las manchas que figuran en la Torá que se expresan en el cuerpo y las ropas puesto  que son cuerpos inertes, sin vida, sufren las mismas consecuencias.

También el Sforno aclara que las personas que están dormidas, inconscientes, que no se despiertan para reflexionar a que se debe lo que les ocurre , sin dudas están bajo el efecto de la casualidad y por lo tanto reciben castigos naturales para que no hagan una investigación de los que les ocurre. Pero por compasión de Hashem para sus hijos en lugar de permitir que sigan en la oscuridad, manda este tipo de enfermedad milagrosa para que genere la sorpresa y la atención en descubrir a que se debe.

Quiere decir que este flagelo, si bien puede llegar a ser muy doloroso por momentos, inclusive más que otros castigos tiene el beneficio de que puesto a que es de manera asombrosa llama la atención de quien lo sufre y lo llama a la reflexión y a corregir su mal proceder. No solamente que por medio de este llamado la persona despierta de su sueño casi eterno, sino que también se puede aprovechar otro beneficio. En el caso del rey los golpes son solo como castigo, sin que repare su error. Con respecto a la conducta del Creador la intención es totalmente diferente.  Cuando el Todopoderoso nos manda algo, lejos de querer desquitarse de quien ha cometido un error, todo lo que nos envía es con el fin de que aprendamos a comportarnos como es debido y enseñarnos un mensaje de vida. No solamente que por medio de su golpecito aprendemos a vivir, sino que también con eso restamos de nuestra obligación de pagar por lo que hicimos, consiguiendo que en el futuro cuando lleguemos al cielo no debemos  pagar de nuevo por ello.

Cuentan acerca del Rab Aarón Cohen Zz”l, yerno del gran “Jafetz Jaim”, que cuando era un Abrej intentaba conseguir algún puesto de rabino en alguna ciudad y no tenia suerte. Esto lo ponía muy mal, ya que para esos tiempos era necesario para poder continuar en el ambiente del Kodesh.

Una vez el Jafetz Jaim le contó una historia que le prohibió repetirla hasta después de que se haya ido del mundo. Cuando el Jafetz Jaim era el Rabino de la ciudad de Radin. De un momento a otro el Rab presentó la renuncia. La gente estaba muy sorprendida por la repentina decisión. El Rab argumentó que se debía a que esto lo agotaba mucho y quería dedicarse más a su Yeshivá y a su estudio personal. Pero la verdad, dijo el Jafetz Jaim, fue por otro motivo que nadie sabe.

Había ocurrido que uno de los carniceros de la ciudad había vendido carne Taref, haciéndola pasar por Kasher, engañando a la comunidad dándoles alimento no Kasher. Cuando se descubrió esta estafa, rápidamente se le quitó la supervisión y este hombre se quedó sin su trabajo.   Al cabo de un tiempo este hombre vino delante del Jafetz Jaim pidiendo que por favor se le devuelva la supervisión ya que no tiene fuente de sustento para la familia. El Rab viendo que realmente estaba arrepentido por su proceder y asegurando que esto no volvería a pasar, el Rab accedió a devolverle la supervisión con la condición de que debía pagar una cantidad de velas a la Yeshivá para que los alumnos puedan estudiar durante las noches.

Pasaron muchos años y este carnicero murió. Una vez el Jafetz Jaim estaba estudiando en la platea de las mujeres durante la noche como solía hacer muchas veces para que nadie lo moleste y se quedó dormido. En sueño se le presentaron tres personas que tenían una apariencia muy elevada y le preguntaron acerca de ese suceso pasado del carnicero, si ese compromiso de las velas para la Yeshivá la intención fue como multa o como Capará (Remendar el error). El Rab muy confundido por la situación  respondió que cree que la intención fue como multa. Al instante se fueron y el Rab se despertó muy confundido. Al rato se le presentó el carnicero en sueño reclamando que por su dictamen y respuesta decretaron en el cielo que todavía debe pagar por lo que hizo puesto a que todavía debe el pecado. Cuando el Jafetz Jaim se despertó de esa agitada noche descubrió la gravedad del juicio en el cielo y la responsabilidad que cae sobre su dirigente que decidió dejar el cargo. Por lo tanto le aclaró el Rab que si todavía no pudo conseguir un puesto en la comunidad tiene su parte positiva, ya que no es nada fácil estar con esa mochila en la espalda.

De esta historia vemos que en el cielo todo lo que nos envían tiene una enseñanza y una corrección, a diferencia de lo que podemos determinar nosotros en este mundo.

Netanel Moshé Duer, Nissan 5779

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