Perasha Naso 5780 – Rab Netanel Moshe Duer – Bajurim Tifheret Israel

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El “Yo” en llamas

 

“En el día que completará su santificación, lo traerá a él.” (Bamidbar 6-13)

Rashí dice que se refiere a que se traerá a él mismo. Cualquiera de nosotros hubiéramos creído que el versículo se refiere que traerá su sacrificio como todo nazareno. Pero Rashí, que siempre se preocupa por explicar la traducción literal, se sale del libreto y dice que se traerá sí mismo.

Sobre esto explica el libro “Meshej Jojma” que el verdadero sentido del nazareno es anular por completo  los deseos y las tentaciones, hasta el punto que podamos sacrificar nuestro egoísmo por completo.

Quien logre esto va a comenzar a ver las necesidades y sufrimientos ajenos como los propios, hasta el punto que no va a sentir la mínima inclinación hacia su persona más que la de quien está en frente.

Cuando alguien llegue a esta estación entonces estará curado y purificado definitivamente de sus malas cualidades. Esto es lo que quiere decir Rashí cuando se refiere a que se traerá a sí mismo, haciendo referencia a su egoísmo que es sacrificado en el altar después de su aislamiento.

Este concepto que nos enseña el “Meshej Jojma” nos da una mirada y perspectiva muy profunda acerca del género humano, que en su esencia persigue las comodidades y placeres y este flagelo se curó cuando alguien se aleja de forma pronunciada para domarlo y ser uno mismo quien elige en lugar de su corazón.

Una vez que podemos sacarnos de nuestro interior el egoísmo, recién entonces podemos llegar a la segunda estación que es la de cargar con el sufrimiento ajeno.

Ahora que ya tenemos este primer concepto trataremos de ahondar un poco más. El “Maaral” dice que cuando existía una sospecha entre el matrimonio se hacia el acto de borrar el nombre de Hashem para revisar y resolver el problema de la pareja, para un lado o para el otro. Solo que es difícil comprender como es que se permite borrar su nombre que tiene tanta santidad para resolver este problema.

La respuesta es que en lugar de borrar el nombre de Hashem en este acto por el contrario, se está manifestando más aun. Esto se debe ya que en la pareja donde prevalece la armonía la divinidad posa entre ellos. Cuando hay un problema matrimonial, Hashem no encuentra paz en ese lugar y se aleja de ese hogar. Pero en el momento que se borra su nombre cuando la mujer va tomar las aguas amargas y esto va a quitar toda sospecha, otra vez habrá paz entre los cónyuges y volverá la divinidad a habitar esa casa. Por lo tanto en lugar de disminuir la presencia de D-s en el mundo, por el contrario se va a intensificar.

El Talmud dice en el tratado de Julin (84B) que la persona debe comer y tomar menos de lo que su bolsillo puede, que se vista en relación a su poder monetario, y que honre a su mujer con más de lo que puede.

Sobre esto pregunta el “Ben Ish Jai” que si esta persona está en una situación financiera X; ¿cómo puede gastar y comprarle a su mujer con lo que no tiene?

Sobre esto escribe dos respuestas: en primer lugar con esto que se ajustó en lo que gasta para su alimentación esa diferencia la va a poder invertir en su pareja. Como segunda respuesta dice que no se trata de sumas de dinero, sino que por el contrario se refiere a la importancia. No tiene que dedicar el mismo valor que un hombre le da a su vestimenta, que el que le dará a su pareja, sino darle un protagonismo en la dedicación a su esposa más que la que se dedica a sí mismo.  Cuando uno logre, después de haber conseguido curar su egoísmo, ya viene el segundo paso que es el de coronar a su pareja más que a él mismo. Del mismo modo la mujer con respecto a su marido, mientras más se dedique en coronarlo y respetarlo ahí será que habrá paz en nuestras tiendas.

Sobre esto se puede agregar una historia famosa en la cual había un padre con su hijo que vinieron delante del Rab con una disputa. En la casa había un solo abrigo, el hijo, quien era el que salía todo el tiempo bajo el frio a traer el sustento a la casa, reclamaba que el tenia la prioridad de usarlo. En cambio el padre que era anciano y sufría más del frio, si bien estaba siempre en la casa, de todos modos reclamaba que le correspondía a él usarlo. El Rab cuando escuchó los argumentos dijo que no tenía respuesta ese día y que vengan al día siguiente. Cuando cada uno volvió a su casa, se pusieron a  reflexionar a la posición del otro y que realmente su pariente tenia la razón. Al otro día cuando volvieron a  la casa del Rab la discusión continuo pero ahora los roles se invirtieron.  El padre decía que le correspondía s su hijo, y el hijo decía que era para su padre. Cuando el Rab escuchó esto fue a su habitación y les dio su abrigo propio.

Ellos preguntaron que si el Rab tenía un abrigo por qué no se los dio el día anterior. Ahí fue que el Rab respondió que así como ellos fueron egoístas y cada uno tenía argumentos para adjudicárselos, él también tenía los suyos. Pero ahora que cada uno entendió que debía ceder, lo hizo reflexionar también a él.

Esto mismo es lo que ocurre con el Todopoderoso. Hashem cede para que nosotros también aprendamos a ceder y dar un paso al costado. Si Hashem que es el dueño de todo está dispuesto a  permitir borrar su nombre por nosotros, cuanto más nosotros debemos hacernos a un costado y coronar a quienes nos acompañan.

 

Netanel Moshé Duer, Sivan 5780

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