Perasha Behar Bejukotai 5780 – Rab Netanel Moshe Duer – Bajurim Tifheret Israel

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La moneda entre los dedos

 

Una de las dos perashiot que leemos esta semana se llama como todos sabemos “Bejukotai”. A su vez también sabemos que el significado de este título es que si uno se encamina en los decretos de Hashem entonces a nadie le va a faltar absolutamente nada en la vida y la lluvia caerá en su momento preciso y todos tendrán su sustento a su debido tiempo. Explica el Rab “Dibré Israel” acerca de este versículo que en el libro de Proverbios el rey Shelomó se refiere al sustento como un decreto, así como está escrito: “Aliméntame con el pan decretado”. El Rey Shelomó se refiere al sustento con el título de “Jok” que significa decreto.

¿Cuál es la causa por la cual se lo considera al alimento con el titulo de decreto? Sobre esto nos explica que esto se debe a que toda la sección referida al sustento de la persona en la vida es decreto directo del Todopoderoso y solo nosotros hacemos el mínimo intento como obligación de esfuerzo mínimo y no más que eso ya que todo está destinado desde el principio.

Es increíble que tantos años pasamos por la lectura de esta perashá y nunca nos dimos cuenta que el mismo título de la perashá nos advierte acerca de que nuestro sustento es ante todo un decreto y como todo decreto no hay forma de  hacerle  frente a algo que es una realidad, solo podemos tratar de corregirlo con la Tefilá.

Ahora podemos comprender lo que nos quiere decir la Torá: “Si en lo decretos de la Torá se van a conducir…” quiere decir que, si van a comprender que toda la sección del sustento es un decreto del cielo. Pues entonces “Y les daré las lluvias en su momento.” Hay que agregar que Hashem se comporta con sus temerosos de modo que nos manda las cosas en el momento que las necesitamos y no mucho tiempo antes obligándolos a cuidarlo para que nadie se lo saque. Solo hay que tener confianza y paciencia en la espera.

Muchas veces nombramos al Rab Shelomó Goldman de Svil. El Admur de Svil cuando se casó era muy joven y su padre, Rab Mordejai, durante un tiempo le mandaba su hijo a diario una suma de dinero para que tenga para su sustento y el de su esposa. Ella pasaba todos los días por la casa de su suegro y este le daba ese dinero. De esa manera se pudieron mantener durante un tiempo. Un día, Rab Shelomó se puso a reflexionar que todo lo que la persona recibe es de la mano del creador y por lo tanto no hace falta que moleste a su padre con su ración diaria, sino esperar que directamente Hashem le mande lo que a él le corresponde. Fue por eso que le dijo a su esposa que desde ahora no hace falta que pase por la casa de su padre a recibir su ayuda diaria, sino que van a esperar que Hashem directamente se encargue de ellos.

Así fue que comenzaron a hacer, pero al cabo de unos días no había ninguna novedad. Ninguna mano del cielo salía para ayudarlos. Eso lo hizo replantearse que era posible que su decisión fuera incorrecta, ya que se podría considerar que Hashem lo hacía por manos de su padre  y tenia que aceptarlo de ese modo.

Al término de una semana sin noticias le dijo a su esposa que van a regresar a la costumbre anterior y que vuelva a casa de su padre para que les dé la ayuda diaria. La esposa hizo caso de lo que su marido le dijo y fue otra vez a casa de su suegro para recibir su aporte. Cuando el suegro la vio le dijo que creyó que habían viajado, ya que hacía una semana que no venían por su parte. Es por eso que les dio un rublo, que significaba el valor de una semana de su ayuda. Ella muy agradecida lo tomo y se fue  a su casa.

Justamente en ese momento pasó algo muy particular. Cuando la esposa fue a buscar el dinero entraron en casa de Rab Shelomó dos personas muy adineradas que habían ido a saludar al Rab Mordejai y después de ir a la casa del padre también vinieron a visitar al Rab Shelomó, que también era conocido por su santidad para recibir Berajá. Como es muy común los fieles después de visitar a los Tzadikim muchos dejar un aporte como colaboración. En el momento que visitaron a Rab Shelomó uno de ellos llevaba en sus manos una moneda de un rublo que pensaba dársela al sabio y la estuvo pasando de una mano a la otra durante toda la charla y de forma sorprendente el Rab veía esa moneda pasar de mano en mano, pero para su sorpresa al final la charla el hombre de forma inconsciente regreso esa moneda a su bolsillo olvidando entregarla en manos del Tzadik y despidiéndose con un agradecimiento se alejaron.

Luego de que su esposa le dijera que su padre justamente le había dado un rublo comprendió todo lo que había pasado y se dio cuenta que realmente su primera reflexión era la correcta y que debía esperar que desde el cielo le manden lo que a él lo corresponde. Por lo tanto le mostraron lo que tenían desde el cielo destinado para él, pero puesto a que lo fue a buscar en manos de alguien de carne y hueso lo regresaron al bolsillo del cielo.

Si bien esa conducta es al nivel más elevado de la confianza del creador nos deja una enseñanza muy valiosa sobre que el sustento es decreto del cielo y debemos aceptar esa realidad para no desesperar en su búsqueda.

Netanel Moshé Duer, Y-ar 5780

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