Perashá Ajare Mot Kedoshim 5780 – Rab Netanel Moshe Duer – Bajurim Tiferet Israel

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“Pablito clavó un clavito…”

 

El Talmud trae en el tratado de Shabat que Rabí Jia bar Aba y Rabí Asé estaban sentados delante de Rabí Iojanan estudiando Torá. Rabí Iojanan por un momento se quedó dormido y ellos se pusieron a conversar de otro tema. Fue entonces que uno le preguntó al otro el por qué las aves de Babel eran más gordas que las aves de Israel. En ese momento se despertó Rabí Iojanan y les respondió esa pregunta y les dijo: “Es muy simple, ya que las aves de Babel nunca tuvieron que pasar un exilio a diferencia que las de la tierra de Israel si fueron y vinieron”. Sobre eso les agregó un versículo que dice en Irmihiá (48-11): “tranquilo esta Mohab desde su juventud y reposa sobre su borra… ya que a la diáspora nunca tuvo que ir.”

El Rab Zilvershtein Shlita dice sobre esto que habría que preguntar: ¿desde cuándo al talmud le interesa la zoología? Y respondía en nombre del Rab David Vain Zz”l que el Talmud nos quiere hacer entender cuanto es el sufrimiento de estar en la diáspora, que a pesar de que pasaron cientos de años entre medio todavía se ven las secuelas de ese suceso y es algo que todavía no cicatriza y sigue nuestra piel sufriendo esa situación, hasta tanto que se refleja en las propias aves de Israel. Es por eso que hay que ser consientes la gravedad que puede alcanzar el sufrimiento ajeno. De manera que quien hace sentir mal a otra persona, por más que haya llegado el día de Iom Kipur y se acerque a pedir perdón y este lo haya perdonado, todavía deja en muchas ocasiones una herida que es difícil de sanar. Es por eso que tenemos que tener más que cuidado cuando nos dirigimos al prójimo, cuidarnos de no causar daños.

Una vez me contó un amigo que   había un joven que tenía la costumbre de pelearse con todos sus compañeros y personas que se le cruzaban en su camino a diario. Su padre quería enseñarle una lección para que cambiase su mal hábito. Para ello le dijo que siempre que pelee con alguien, por cada pelea que tenga clave un clavo en la puerta de su habitación. Así fue que hizo y en el primer día clavo más de treinta clavos. Ese día se dio cuenta que no estaba bien su comportamiento, ya que nunca había llevado un registro de esa conducta. Fue entonces que a los días siguientes los clavos fueron disminuyendo, hasta que al cabo de unos meses fue con la noticia a su padre que ese día no tuvo que clavar ningún clavo en su puerta. Su padre lo felicitó y le dijo que de ahora en adelante cada vez que resuelva uno de esos conflictos vaya sacando un clavo de la puerta. El joven escuchó con atención el consejo de su padre y así fue haciendo. Ese trabajo le tomó muchos meses, pero después de mucho trabajo le anunció a su padre que un tal día sacó el último clavo que quedaba en su puerta y ahora estaba por fin vacío. El papá lo volvió a felicitar, pero le pidió que fueran juntos hacia la puerta de su habitación y le dijo: “es verdad que lograste sacar y resolver todos los conflictos que tenias con la gente, pero debes saber que las marcas siguen existiendo y no es lo mismo evitar una pelea que pedir perdón y amigarse después de que ya se haya ejecutado.

En la Perashá de esta semana está el versículo tan famoso de “Amaras a tu prójimo como a ti mismo” y ya dijo sobre esto Rabí Akiva que este es un fundamento en la Torá. Es hora que hagamos todos nuestros esfuerzos para darle la prioridad que realmente merece.

Cuentan acerca del Ari Z”l que una vez se encontró con Eliahu Hanaví en el mercado y Eliahu le dijo que lo acompañe para anunciar la venida del Mashiaj. El Ari Z”l le respondió que lo espere ya que debe anunciarle a su esposa que se iba a atrasar. En lo que fue y volvió, Eliahu Hanaví se había ido. Dijo sobre esto el Rab Israel de Salant: “¿Ustedes creen que el Arí Z”l se arrepintió de esta actitud? Por el contrario, lo volvería a hacer, ya que no hay que hacer sufrir a nadie aunque sea que esto cueste que se atrase el Mashiaj”.

Netanel Moshé Duer, Y-ar 5780

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