PAUSA Nº97 -“ESAS PEQUEÑAS COSAS”

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“ESAS PEQUEÑAS COSAS”


Maasé 1: “Vamos de paseo, pi pi pi…”

El siguiente maasé, ocurrió con el Rab Kahaneman zz”l, fundador de la afamada “Yeshiva Ponevich” la cual tiene más de mil alumnos y  lo cuenta un abrej en primera persona: un viernes, caminaba yo cerca de la yeshiva, cuando me encuentro con el Rab y dos niños de su mano. El Rab me comento que se dirigía a la yeshiva para enseñarles a los chicos sus instalaciones. Al observarlos, me di cuenta que no eran de por aquí, entonces entendí que se debía tratar de los hijos de algún donante al cual el Rab le tenía mucho aprecio y por eso se tomaba el trabajo de hacer un lugarcito en su apretadísima agenda, para que conozcan el edificio. Instantáneamente, me ofrecí a llevar a los niños a la yeshiva y hacerles un recorrido, así el Rab podía volver a sus quehaceres.  Después de insistir un poco, el Rabino aceptó.  Luego de dos horas de paseo por las diferentes instalaciones de la yeshiva, de subir y bajar, contestar con muy buena onda todas las inquietudes y curiosidades que los muchachos querían saber, entre a la oficina del Rab para informarle que cumplí con lo propuesto. Una vez allí y luego que el Rabino me agradeciera por mi dedicación, me anime a preguntarle quienes eran estos dos muchachos. Obtuve la respuesta más inesperada que jamás hubiera imaginado: “no lo sé… simplemente los cruce en la calle y me dijeron que vinieron de vacaciones de verano y querían conocer la yeshiva, y yo me alegre mucho de poder ayudarlos”.

Infinito el amor a los niños de Israel que tenían los grandes jajamim.

Maasé 2: “La compilación” 

El Rab Eljanan Wasserman zz”l, famoso Rosh Yeshiva de la “Yeshiva de Telst” tenía mucho cariño por los chicos de su vecindario. En él, vivía un niño de cuatro años al cual le gustaba mucho coleccionar cajitas de fósforos vacías. Cuando el Rab se enteró de esto, le dijo que pasara cada tanto por su casa que él le iba a guardar algunas cajitas.  Y no conforme con esto, les pidió a los alumnos de la yeshiva que le consiguieran de sus casas cajas de fósforos. Nadie entendía él porque del extraño pedido del Rosh Yeshiva, y nadie tampoco se animaba a preguntar cuál era el motivo.  Cajitas sobre cajitas habían en la casa del Rab y cada vez que “el Rab de las cajitas” –como lo apodaba cariñosamente el Rab al chico-  golpeaba la puerta, el Gran Rabino lo recibía con una gran sonrisa y le entregaba su precioso tesoro.  Era imposible entender que, aquel hombre que sufría por la pérdida de tiempo que era atarse los cordones, se preocupara de una pequeñez tan inocente con tal de ver contento a un niño de Israel.

Hagamos pausa…

Cuando se presentó el hombre que quería convertirse frente a Hilel pidiéndole que le enseñase toda la Torah mientras estaba parado en un solo pie, el sabio le respondió          “ואהבת לרעך כמוך” “amaras a tu prójimo como a ti mismo”. Cabe preguntar ¿por qué no le respondió   “ואהבת את ה’ אלוקיך” “amaras a Hashem tu D`s”? Explican los jajamim que solo aquel que ama a su prójimo, puede llegar a amar al Bore Olam. Es  imposible llegar a amar al todopoderoso, sin antes amar a quienes nos rodean.

Como dijo el Admur de Skolin: la gente se cree que apegarse a Bore Olam es estar envuelto con el talit y el tefilin haciendo tefilá y moviéndose con suma devoción para adelante y atrás. Están muy equivocados. La persona se apega a Hashem mucho más cuando  a la noche baña a sus hijos. Ya que dijeron los sabios que la mitzva de apegarse a Hashem (ודבקה בו) se cumple cuando imitamos Sus cualidades, así como Él es piadoso, tú se piadoso; así como Él es misericordioso, tú se misericordioso. Por eso, cuando uno se llena de piedad y se ocupa y baña a sus hijos, se está asemejando al Bore Olam.

Shabat Shalom!

Shelo Duer.