PAUSA Nº96 -“YO NO HICE NADA”

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“¡YO NO HICE NADA!”

“Toda la congregación vio que Aarón había expirado, y toda la casa de Israel lloró por Aarón durante treinta días.” (Bamidbar 20; 29)

“Hombres y mujeres. Por cuanto que Aarón perseguía la paz y llevaba amor entre los peleadores y entre el hombre y su mujer.” (Rashi)

“Y los hijos de Israel lloraron por Moisés en las llanuras de Moab durante treinta días…” (Devarim 34; 8)

Existe una diferencia entre la reacción que tuvo el pueblo cuando fallece Aarón que cuando fallece Moshé. En el primero lloró todo Am Israel, hombres y mujeres, mientras que a Moshé, solo lo lloraron los hombres. ¿Por qué? Nadie desmerece el puesto de Moshé, ningún ser humano puede llegar al nivel que él alcanzó, subió al cielo; bajó las lujot; hablaba con D”s cara a cara; etc. Mas, al ser el líder del pueblo, era quien tenía que marcar el paso y retar cuando hacía algo incorrecto. Eso generaba en la gente cierto descontento, lo que provocó que en su deceso, solo lo lloraron algunos. En cambio su hermano, Aarón, no solo que no retaba a la gente, (ya que no era el conductor) sino que, además, era el reconciliador de todas las peleas. Tal como dice el Midrash Abot de Rabí Natán, que cuando había una pelea, Aarón se acercaba a uno y le decía: “mira a tu compañero, está arrepentido. Golpea su corazón, rasga sus ropas y se lamenta diciendo que no va a poder mirarte más a los ojos después de lo que te hizo”. Luego se acercaba al segundo y le decía lo mismo. Cuando se encontraban estos dos, solo se abrazaban y se perdonaban mutuamente. Por eso a Aarón lo lloró todo el pueblo.

Hay una pregunta básica que todos tenemos, pero, que nadie se anima a preguntar, para no quedar mal: Aarón estuvo haciendo las paces durante los cuarenta años que los yehudim estuvieron en el desierto y, nos imaginamos, que hubieron varias peleas por año. Entonces ¿Cómo puede ser que en cuarenta años nadie le descubrió la fórmula que utilizaba para amigar a las personas? ¿Nunca hubo uno al menos que le dijera: “Aarón, estas equivocado, fui yo el culpable”? ¿Siempre le funcionaba el plan a la perfección?

El Rab Galinsky zz”l dice que a Aarón le funcionaba el plan a la perfección ya que, la culpa siempre la tiene el otro. Es verdad que para pelearse hacen falta mínimo dos personas, al igual que para encender un fuego hacen falta, por lo menos, dos maderas. Pero ¿quién es más culpable? el otro. Por tal motivo, el plan de Aarón nunca estuvo en peligro y siempre funcionaba, ya que cuando Aarón le decía: mira a tu compañero, está

sufriendo, el otro decía: ¡que sufra! Es lo mínimo que puede hacer después de todo lo que me provocó.

Dice la Mishná en Pirke Abot, que debemos ser de los alumnos de Aarón que aman la paz y persiguen la paz. ¿A qué tipo de paz se refiere? ¿Qué paz debemos perseguir? Primeramente la nuestra con los demás, con nuestros amigos, los vecinos, la pareja y los hijos. No podemos meternos a arreglar los problemas ajenos, antes que los nuestros propios. Perdonar, dejar pasar las cosas, no ser quisquillosos. Alejarnos de las discusiones. Como cuentan sobre el Rab Shmuel Wosner zz”l, quien vivió ciento un años. Cuando le preguntaron qué mérito tuvo de tener una vida tan plena, este simplemente contestó que siempre se alejó de las discusiones, como aquel que se aleja del fuego.

Hagamos pausa…

Vivamos una vida plena, lejos de las discusiones, bajando la cabeza frente al prójimo. Hagamos que la gente este cómoda a nuestro lado, no provoquemos que se alejen de nosotros a causa de nuestras quejas y mal humor constantes. Persigamos solo la paz, tal como lo hizo Aarón HaCohen.

Shabat Shalom!

Shelo Duer.