PAUSA N°115 -“VIVO PER LEI”

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“VIVO PER LEI”

“Soñó, y he aquí que una escalera estaba apoyada en la tierra y su punta llegaba hasta los cielos; y he aquí que ángeles de D”s ascendían y descendían por ella” (Bereshit 28:12)

“Iaacob prosiguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de D”s” (Bereshit 32:2)

“Iaacob envió emisarios delante de él a su hermano Esav, a la tierra de Seir, el campo de Edom” (Bereshit 32:4)

Iaacob envió emisarios. Eran realmente ángeles (Rashí)

El Zohar pregunta ¿Cómo es posible que Iaacob luego de estar catorce años, día y noche,  estudiando Torah en la yeshiva de Shem y Eber se encuentra con un grupo de ángeles, pero, solo a través de un sueño,   en cambio, cuando vuelve de la casa de su suegro Labán, en el cual fue agricultor y pastor de ovejas, se encuentra con los ángeles cara a cara, despierto, reales, y  no solo eso, sino que los usa de mensajeros para llevarle los obsequios pertinentes a su hermano Esav?  Responde que no es lo mismo una persona soltera que una casada.

¡Estamos hablando de quien fuera el pilar de la dedicación en el estudio de la Torah, la persona más pura, el elegido de entre los patriarcas!  Debemos entender de ser así ¿Qué diferencia puede generar en Iaacob Abinu el hecho de contraer o no matrimonio?

Para responder esta duda, vamos a acudir a una parábola que cuenta el Rab Shalom Arush Shlita.

Existió en la antigua Europa un jasíd, quien desde jovencito supo demostrar sus aptitudes para el estudio de la Torah. No existía tema alguno en el cual él no había profundizado y del cual él no era un gran conocedor. Conociéndose a sí mismo entendió, que sería mucho más productivo para su estudio no contraer matrimonio, así no tendría que mantener una familia y podría tener la libertad de estudiar y profundizar todo el tiempo que quiera. Fue así como, con permiso de los dirigentes de la comunidad, se apropió de una esquinita en la parte trasera del knis, donde estudiaba todo el día hasta que se quedaba dormido sentado a altas horas de la noche. Comía un poco de pan duro y tomaba agua de la canilla. No molestaba a nadie. Nunca levantaba la vista del libro, ni tampoco salía del templo.  De esta forma vivió, hasta que una mañana el shamosh del knis lo encontró sin vida inclinado  sobre su guemará. La noticia del deceso del tzadik se expandió rápidamente. Toda la ciudad dijo presente acompañándolo hasta su morada final. La gente hablaba de las cualidades de este santo hombre y de cómo se apartó de lo mundano entregándose de lleno al Servicio Divino, y que obviamente que una persona como esta era merecedora del Gan Eden.

Él pensaba lo mismo hasta que llegó al cielo.  Cuando subió, estaba seguro que lo recibirían filas y filas de seres alados inmaculadamente blancos dándole la bienvenida para acompañarlo hasta su gran palacio construido con las horas y horas de estudio de Torah. Mas, cuando llegó, no lo esperaban los arcángeles, solo pudo ver a sus antepasados que lo miraban con cara de enojo. Un ángel lo guio hasta el tribunal supremo  donde comenzó su juicio. Comenzaron a leer  sus buenos actos: Torah, Torah y más Torah. Nuestro querido amigo estaba más que confiado, hasta que el ángel lo llamó y le dijo: estudiaste mucha Torah; hiciste tefilá; dijiste berajot; te vestiste el Talit y el Tefilin; cuidaste Shabat y jaguim; en fin, cumpliste todas las mitzvot al pie de la letra. Pero, igualmente, no cumpliste con la finalidad por la cual fuiste enviado al mundo.

Estudiaste Torah, es verdad, pero no la cumpliste.

Si tan solo te hubieras casado, hubieras visto que tan lejos estabas de cumplir  lo que está escrito en la Torah. ¿Sabías que la finalidad del estudio de la Torah es llegar a tener emuná? Tu emuná es muy floja. Si te hubieras casado y hubieras tenido que afrontar todo tipo de problemas con tu pareja, esos inconvenientes te hubieran demostrado que flojo estabas en emuná y  hubieras trabajado sobre ello. ¿Pensaste que tenías Bitajón –confianza en D”s? si hubieras tenido que mantener una familia, hubieras descubierto que fácil que te desmoronabas al ver que no llegabas a fin de mes y con qué rapidez te deprimías, hubieras trabajado mucho sobre ese tema. ¿Paciencia? Es muy fácil ser paciente estando apartado de la sociedad, si te hubieras casado hubieras descubierto que, no solo que tenías cero paciencia, sino que incluso eras un hombre nervioso y nunca pudiste trabajar sobre esa cualidad ya que nunca supiste de su existencia.

“Quien está sin mujer,    está sin Torah” (Yebamot 62b)

En conclusión: fuiste enviado a la Tierra para que puedas llegar a conocer al Bore Olam, como es Él y que nos pide, y la única forma de llegar a esto es formando un hogar en el cual te brindas cien por cien a tu esposa e hijos, pasando todas las pruebas que se nos interponen en el camino y puliendo nuestras cualidades.  Tú, en cambio no cumpliste ninguna mitzva de “Ben Adam Le Jaberó”. No le diste a nadie; no cediste; no pensaste en el otro; no alentaste al prójimo. Simplemente desperdiciaste tu posibilidad de mejorarte. En la teoría sos un diez, pero en la práctica: un cero.

Esto es lo que nos enseña el Zohar. ¿Por qué es diferente un casado de un soltero? Porque el casado al contraer matrimonio, está haciendo su “tikun”, se está acercando a la integridad. Ya que, hasta ahora  era medio alma, pero, en el momento que se casa, se une con la otra mitad – el alma de su mujer- y se forma un alma integra. Ya no es más egocéntrico, ahora tiene que convivir con su pareja, trabajar su temperamento, mejorar sus cualidades y hacerla feliz.

Es por eso que una de las berajot del “Sheba Berajot” que se dice en la jupá es “Iotzer Ha Adam”  que creaste a la persona, dado que, recién ahora terminó de formarse totalmente, al unirse las dos partes del alma. Y por el mismo motivo es que a los novios, en el día de su boda, se les perdona todos los pecados. Ya que, son una creación nueva, es como si fueron creados de cero.

Por eso Iaacob pudo ver a los ángeles cara a cara, recién después de casarse, ya que incluso que era el pilar y el referente del estudio de la Torah, no podía llegar a la integridad si no es por medio del matrimonio. La mujer completa la creación de su marido, por ende, su entendimiento es más completo; su Torah es de otro nivel.

 “Dijo Rab Halbo: que cuide la persona el respeto a su mujer, ya que no hay bendición en la casa, sino por la mujer. Como dice el pasuk sobre Abraham Abinu que tuvo berajá por Sará                                         (ולאברם הטיב בעבורה). Y esto es lo que le dijo Rabbá a los habitantes de Mejuza: honren a sus mujeres y de esta forma serán ricos”.      (Baba Metzia 59ª)

Hagamos pausa

Shabat Shalom!

Shelo Duer.