PAUSA N°92 -“UNO PROPONE Y D”S DISPONE”

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“UNO PROPONE Y D”s DISPONE”

Baruj Hashem, volvimos de unas hermosas vacaciones en familia, en las cuales tuvimos el mérito de pasarla genial, disfrutar y aprender mucho. ¿Aprender en vacaciones? Sí, aprender. Porque muchas veces no suceden cosas que parecen normales, simples sucesos de la vida cotidiana, pero, si abrimos un poco los ojos, podemos llevarnos una gran enseñanza.

El miércoles 30 de enero nos subimos al auto y emprendimos viaje hacia la hermosa ciudad de Tandil. Un viaje tranquilo, de unas tres horas y media; cuatro horas viajando sin correr. Salimos a la mañana después de hacer tefila y cargar el coche, con la idea de llegar allí para el mediodía, o más bien, empezando la tardecita. Tomamos la autopista Riccheri (todo normal) y luego la n°3: cañuelas – S. Miguel del Monte (también todo normal). De repente, la autopista que es de dos carriles, pasa a ser de solo un carril, por medio de los conos anaranjados que achicaban el camino. Hasta ahí todo bien, porque, incluso con un solo carril, el transito fluía. Pero, luego de unos metros el transito se detuvo de forma completa. Sin entender lo que pasaba, llegamos a estar parados en el mismo lugar quince minutos. Todos los conductores se bajaban para ver de qué se trataba, pero, al ser tan larga la fila, era imposible distinguir algo. Luego de esos interminables minutos, el transito comenzó a avanzar muy lentamente. Caminando íbamos más rápido.  A lo lejos pude visualizar una camioneta de seguridad vial, al acercarme (después de media hora) y ver que la autopista estaba cerrada al tránsito, le consulto el motivo del desvió y como es que debo continuar  viaje rumbo a S. Miguel del Monte. Este me contesta que la autopista está cerrada porque “vamos” (vaya uno a saber cuándo)  a repavimentar, por lo que usted debe subir al puente que está a su derecha y hacer unas diez cuadras hasta que va a cruzar con la ruta 205 la cual lo lleva directo a S. Miguel del Monte. Al escuchar eso, sentí un fastidio, porque, no me gusta que me cambien las rutas, tenía miedo de perderme,   pero sin otra alternativa gire, pensando que si todos giran y todos se dirigen en la misma dirección, no podre perderme.  Una vez que subí al puente y vi el tráfico que había comencé a fastidiarme y los chicos más que yo. ¿Cómo se hace para entretener a tres niños encerrados en un auto que avanza un metro cada diez minutos? En ese momento entendí que Hashem quería algo de mí, y decidí no perder la alegría, no permitiría que nada ni nadie arruine el comienzo de las vacaciones mías y de mi familia. Encendí el aire acondicionado, me acomode en la butaca y puse un cd de una derasha del Rab Rafael Freue shlita y a esperar. Un tramo que no tiene que llevar más de veinte minutos en coche, nos llevó un poco más de dos horas. Recién a las 13.30 hs comenzamos a recorrer la ruta 205 y llegamos a Tandil alrededor de las 16.45 hs. Llegamos tarde pero felices de haber superado nuestro objetivo, ya que en ningún momento, ninguno, ni yo ni mi esposa e hijos perdimos la simja. El mensaje que aprendimos en ese viaje fue: nunca vas a llegar ni un minuto antes ni un minuto después de lo que Hashem quiera.

Pero aquí no termina la historia…

Teníamos planeado volver el lunes 11 de febrero al mediodía, pero el día domingo 10 cuando me estoy dirigiendo a hacer tefila minja al knis de la calle España, se me recalentó el motor del coche. Paré en una estación de servicio a esperar que baje la temperatura del auto, le puse agua y seguí hasta el knis. Otra vez volvió a recalentar el motor. Al terminar tefila, le comente a un colega lo sucedido y me mandó a un mecánico de la zona que le había arreglado el coche años atrás cuando él tuvo un inconveniente. Me acompañó hasta el local, dejé el coche allí y me fui con mi cuñado a casa. Al otro día a la mañana, entendí que no podría seguir con mi plan de viajar al mediodía ya que el auto estaba en el taller, entonces fui a hablar con el dueño de la casa que estábamos alquilando para pedirle que me deje quedarme hasta la tarde, hasta que me entregasen el coche. El propietario aceptó sin inconvenientes, pero, no podía dormir esa noche en la casa, ya que a la mañana siguiente entraban nuevos inquilinos. Apurando al mecánico por teléfono, insistiéndole porque “tenia” que volver al Capital   ese día, recién me entregaron el coche a las 19.20 hs. Se había roto la bomba de agua y por eso recalentaba. Luego de hacer tefila Minja y Arbit, mi cuñado me invitó a dormir esa noche en su casa y viajar a la mañana siguiente, o sea, el martes a la mañana.

Una vez más, con mi esposa entendimos que Hashem quería algo de nosotros, y eso era que entendamos que nadie planea nada, simplemente es como dice el dicho: “uno propone y D”s dispone”.

Jajamim nos enseñan que la emuna de la persona se divide en tres niveles:

1°) Así lo quiso Hashem: simplemente debemos  pensar que lo que sucedió fue única y exclusivamente por mano de Hashem. Y  no  enredarnos pensando otras conjeturas. Todo tipo de nervios, enojos, depresión, etc.,  son falta de emuna en que el Bore Olam maneja cada movimiento del cosmos. Por eso, no debemos culpar a nadie, solamente saber que así lo decidió Hashem.

2°) Todo es para bien: debemos saber que así lo quiso Hashem, Él nos puso y guio hasta la situación en la que nos encontramos y todo, absolutamente todo es para nuestro bien. Aunque no lo veamos ahora, ni a corto  ni tal vez a largo plazo, debemos saber que es para bien.

3°) ¿Qué quiere Hashem de mí?: saber que no en vano Hashem nos hace pasar por las circunstancias que pasamos. Algo hay para aprender, o alguna prueba nos está haciendo. Las pruebas nos hacen más grandes. Si pasamos la prueba, quiere decir que ya superamos ese nivel y estamos aptos para el próximo desafío. Por eso, no debemos entrar en desesperación frente a un problema, tenemos que reflexionar con la cabeza tranquila qué es lo que Bore Olam quiere que haga.

Esta es la enseñanza que me quedó a mí de las vacaciones 2019. Hashem es nuestro guía turístico y solo Él sabe el itinerario del viaje, tal como en el desierto, nadie sabía por cuanto tiempo acampaban, cuando se levantaba la nube, había que seguir viaje. Hoy no tenemos la nube para ver cuando acampamos y cuando viajamos, pero tenemos la palabra de nuestros jajamim y la emuna para creer y confiar que Su plan es mucho mejor que el nuestro.

Shabat Shalom!

Shelo Duer.