Especial Pésaj 5778 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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Especial Pésaj 5778 – Rab Netanel Moshé Duer

Todos sabemos acerca de una de las principales Mitzvot que debemos efectuar en la noche del seder de Pésaj, la obligación de relatar a nuestros hijos acerca de la salida de Egipto y todos los milagros que Hashem hizo para con nuestros antepasados y también con nosotros. Estos son de los fundamentos más valiosos que el Iehudí lleva en el ADN y en la sangre. La Torá lo expresa de forma clara cuando dice: “Con el fin de que cuentes en los oídos de tus hijos y tus nietos acerca de la burla que hizo Hashem con el Faraón y las señales que puse en ellos y así sabrás y sabrán que yo soy D-s.” la pregunta que hacen los Jajamim es porque  la Torá no nos dice que por intermedio del relato los niños conocerán la existencia y presencia de D-s. ¿Qué tiene de especial este relato para hacerme saber a mí lo que yo ya se? Cuando se supone que es algo que ya sabemos.

Acerca de esto responden que el relato de la noche del seder no es solamente para profundizar en la fe de nuestros hijos, sino que por el contrario, la historia que nosotros mismos contaremos servirá para fortalecer nuestra propia fe  e intensificarla. A su vez para poder convencer a alguien de algo, el primer paso es tenerlo bien claro en nuestro a interior y recién entonces podremos transmitirlo a los demás. Si nosotros no creemos lo que decimos nadie lo va a creer tampoco. Es por eso que la Torá nos asegura que en primer lugar entrará en nuestro interior y a continuación nuestros hijos también podrán salir beneficiados de este relato. Esta es la intención del versículo que nos adelanta que también nosotros conoceremos a Hashem por medio de la historia de la salida de Egipto. A medida que el Iehudí insiste en enumerar los milagros que Hashem hizo con los Iehudim hace penetrar más fuerte la fe a raíz de concientizarse de todo el amor que Hashem nos tiene y como no nos abandona a pesar de todo.

El Rab Jidá nos enseña un mensaje muy importante acerca del relato de Pésaj por medio de una historia que pasó hace ya muchos años. En la época del Ari Zz”l ocurrió un suceso muy recordado. Un alma se metió en el cuerpo de una mujer viuda, causándole muchos sufrimientos y molestias. Inmediatamente fueron en busca del Ari Z”l para que pueda exorcizar el alma que perturbaba la vida de esta mujer.  El Rab no podía ocuparse de este tema pero nombró a su alumno Rabí Jaim Vital Zz”l para que se ocupe de esta tarea. Le dio todas las directivas para que pueda resolverlo con éxito. El Rab Jaim Vital fue junto a los familiares hasta la casa de la mujer e inmediatamente después de entrar la mujer le dio la espalda al gran jajam. El Rab sorprendido pregunta al alma que yacía dentro del cuerpo de la mujer acerca del porque de esa actitud. El alma respondió que puesto a que se trata de una persona muy santa y él es alguien muy malvado no tiene permiso de verlo de frente.

El Rab le preguntó acerca de cuál fue el pecado por el cual le fue decretado dar vueltas por el mundo y porque justo ese castigo. El hombre se confesó de los pecados que hizo en su vida y luego de un rato de llanto y arrepentimiento quedó en claro que en el cielo hay juicio y castigo por las cosas malas que se hacen en la tierra, y no como muchos creen que el mundo no es  de nadie. Esto generó que esta persona murió sin juicio y sin teshubá, y por lo tanto ahora está dando vueltas por el mundo.  Hasta el punto que no puede llegar ni al infierno.

El Rab le preguntó quien le dio permiso de entrar en el cuerpo de esta mujer. ¿Qué hizo ella para merecer este destino? Entonces la reencarnación dijo que en una oportunidad esta mujer estaba encendiendo fuego con unas piedras y al no poder se enojó mucho y dentro de su fastidio sacó maldiciones de su boca muy feas. El Rab insistió: ¿acaso esto es suficiente para que una persona tenga que sufrir tanto? El alma explicó que realmente esta mujer no es lo que parece, todos creen que se trata de una santa, pero la verdad deja mucho que desear, ya que ni cree en los milagros que ocurrieron en Egipto y en el momento que en la noche de Pésaj todos se reúnen para relatar los milagros que Hashem nos hizo ella cree que realmente no son verdad. Por ese pecado tan grave le dieron permiso para entrar justo en su cuerpo.

El Rab entonces le pregunto ahora  a la mujer si ella está dispuesta a corregir esta actitud y si verdaderamente cree ahora que todo está controlado desde el cielo, incluyendo la salida de Egipto con todos sus milagros. La mujer muy asustada asintió y desde ese momento ya el alma del hombre que yacía dentro de ella no tenia gobernación sobre ella y por intermedio del tikun que hizo el Rab salió y fue una mujer sana otra vez.

Es por eso que dice el Rab Jidá que la noche de Pésaj es el momento donde cada Iehudí tiene que inyectarse fe en el todopoderoso tanto en esos hechos como en todos los que nos ocurre a diario.

Netanel Moshé Duer, Nissan 5778

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