Especial Lag Bahomer 5779 – Rab Netanel Moshé Duer – Bajurim Tiferet Israel

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Un alumno muy particular


“No harás para ustedes Dioses… el día de Shabat respetarán”.

Rashí explica que la Torá en este versículo se refiere a quien se vende como esclavo a un hombre no judío. Esto se debe a que en el futuro esta persona dirá: así como mi patrón hace idolatría yo también me comportaré de la misma manera, etc. Así como mi patrón profana el Shabat yo también lo haré, etc. para eso la Torá te dice que el día de Shabat hay que respetar.

Pregunta sobre esto el Jatam Sofer: puesto a que la Torá se refiere a una persona que se vendió como esclavo a un gentil: ¿Por qué la torá lo dice en verbo plural? Lo más lógico sería que se dirija a él en forma directa y en singular.

Es por eso que nos enseña el Jatam Sofer que aquí la Torá no se está dirigiendo a este sujeto que tuvo la triste decisión de vender su cuerpo a otra persona, sino que se está refiriendo a toda la comunidad que conforma el pueblo de Israel. La Torá le habla a cada Iehudí para que no permitan que este hombre se venda y/o se asimile siendo esclavo. Nos advierte que si no lo vamos a rescatar esto va a terminar en una asimilación casi asegurada. Por lo tanto debido a que va a terminar en idolatría, la Torá nos dice: “No harás para ustedes Dioses”. Ya que cada Iehudí es responsable de lo que hacen sus hermanos. Una persona tiene que saber que estamos comprometidos el uno con el otro, con el fin de responsabilizarnos en todo lo que esta en nuestra mano de hacer y no podemos mirar hacia otro lado. Si una persona puede reprochar o evitar algo y no lo hace es considerado como que él lo ha hecho.

En cambio si este actuó y logró que se aleje de esta manera tan definitiva, pudiendo a continuación respetando el Shabat es considerado como que quien lo previno también él lo está cumpliendo. A eso se refiere la Torá cuando dice: “El día de Shabat respetarán”. Haciendo alusión al hecho que todos los que hicieron algo para prevenirlo y respetarlo son socios en este éxito y en este cumplimiento.

Hay una historia muy famosa que ocurrió en la Yeshivá de Aish Hatorá con uno de sus maestros. El Rab Meir Shuster durante cuarenta años bajaba al Kotel para buscar personas alejadas, principalmente jóvenes e invitarlos a cenar en la mesa de Shabat y así hacerles conocer el judaísmo y una de las más hermosas experiencias, que es la mesa de Shabat.  De esa forma logró acercar al camino de la Torá a cientos de jóvenes que no conocían de que se trataba siquiera.

Un viernes a la noche vio que había en el Kotel un joven muy alto que tenía en su cabeza una gorrita de cartón y le preguntó en ingles si le gustaría acompañarlo a compartir la mesa de Shabat con su familia. El joven acepto muy agradecido y juntos compartieron la mesa de Shabat. El Rab descubrió que se trataba de un joven muy inteligente y con un nivel académico muy grande. Cuando el Rab vio que se trataba de un potencial interesante le ofreció quedarse en su casa unos días. El joven acepto e inclusive se quedó un mes en su casa. Juntos comenzaron a estudiar el talmud y así pasaron seis meses. El Rab estaba muy contento de este joven que se estaba acercando al judaísmo. Al cabo de los seis meses el joven se acercó al Rab para decirle que volvería a su país natal.  El Rab quiso retenerlo, pero el joven le dijo liso y parejo que él no era judío. El Rab no podía creer. El muchacho le explicó que el vino a estudiar ya que está en la carrera para ser cura y por lo tanto no existió mejor opción que estar a la par de un gran jajam como él para aprenderlo. Muy agradecido y sin palabras se despidió de su temporal maestro. El Rab se quedó muy desilusionado del tiempo que había aparentemente desaprovechado. Todo el tiempo que le dedicó se fue entre los dedos. El Rab contó que le costó mucho digerir este suceso.

Al cabo de unos meses golpearon la puerta de su despacho. En la puerta había un joven americano que quería ser aceptado en la Yeshivá. El Rab le preguntó que lo había traído hacia allí. El joven le contó que él estaba estudiando en una universidad de Inglaterra en la materia de filosofía. En alumno muy curioso le hizo a su maestro anciano eclesiástico muchas preguntas complicadas. El profesor muy confundido no supo responder y por lo tanto le recomendó ir de otro más joven que se especializa en esos temas. Lo primero que hizo el nuevo maestro fue preguntar su nombre. Cuando este le respondió descubrió que se trataba de un nombre judío.  Cuando así lo entendió este le dijo: si tú realmente buscas la verdad tienes que viajar a Israel y allí hay un gran maestro, llamado Rab Meir Shuster quien seguramente él te dará todas las respuestas que tu estas buscando.

Esta noticia le devolvió al Rab su estimulo y emoción para lo que hacía, ya que entendió que también ese tiempo no había sido perdido. A lo largo del tiempo este cura mandó a estudiar delante del Rab Shuster más de cincuenta alumnos que terminaron estudiando Torá en la Yeshivá de Aish Hatorá.

Netanel Moshé Duer, Y-ar 5779

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